Pasaron los días y Laura no me preguntaba nada acerca de mi encuentro con Dalma.
Hasta que una semana después, en una de nuestras cenas íntimas no aguantó más y cuando llegó la hora de la sobremesa me dijo:
-No me contaste que estuviste con Dalma.
-Descartaba que ella te lo iba a contar.
-¡Así no tiene gracia! ¡Es tu pareja quien te lo tiene que contar!.
-¿ahora resulta que somos una pareja?
No soy de decir sarcasmos pero a veces surgen, como inevitables.
Laura deja los cubiertos a los costados del plato. Agarró la copa de vino tinto y probó un sorbo sin dejar de mirarme a los ojos. El suspenso me está matando pero lo disimulo.
Mientras la miro pienso que si no fuera tan deseable todo esta historia serìa mas sencilla.
-Si no te considerara mi pareja, no te habría compartido. Y menos con ella. Me dice.
-Pensé que era justamente al revés. Que como no me considerás tu pareja me das toda la libertad. Y ya que estamos hablando tan francamente, te aclaro que me acosté con Dalma porque necesitaba alejarme de vos. Necesitaba encontrar un punto de retorno.
-Wow! Esa sí que es toda una declaración. ¡No seas hipócrita!¡Te la cogiste porque te calentaste con ella!.
-¿No es así!. No fué solamente por calentura.
- Igual...aclarame lo del punto de retorno porque no te lo entiendo.
-Ese punto que te digo es el límite hasta donde puedo quererte porque sé que si me paso de ahí, no voy a poder continuar esta relación. Si me paso de esa raya, ya no puedo tolerar ni compartirte ni serte infiel.
-¡La infidelidad entre nosotros no existe! Infidelidad es cuando uno de los dos no sabe que su pareja tiene sexo con otros. Es cuando hay una traición. Vos y yo lo sabemos, lo consentimos, no hay engaños, no hay trampa.
-Ponele el nombre que quieras Laura. Pero no puedo separar el amor de la posesión, ni mucho menos de la exclusividad. Hace tres meses que te acompaño a todas las reuniones con tus amigos swingers. He visto de todo. He escuchado de todo. He prestado atención a todo. Pero sinceramente no los entiendo. Me encantaría ser como uds. Pero me doy cuenta que no puedo si me enamoro de vos. Porque con cada mujer que me acueste, eso nos va a separar cada vez más. Además hay algo que no entiendo.
Siempre me dijiste que los encuentros e intercambios eran siempre en pareja, de a cuatro, que el placer estaba en ver a tu ser amado en hacerlo con otro. Y ahora resulta que yo estoy solito con otra y a vos no se te mueve un pelo.
-Eso es porque es un proceso de maduración. Me aclara ella.
-¿Así? A ver explicame el proceso….
-La docena de parejas que conformamos el grupo de Dalma y Roberto, pensá…¿que tienen en común?
Pienso un poco y digo:
-Que todos tienen una década de experiencia o más.
-¡Eso!..de tanto compartir la cama de a cuatro llega un punto en que esto ya no es suficiente. Y además hay otro gran inconveniente. Es muy difícil que se gusten los cuatro. Muchas veces ocurre que a nosotras nos gusta el marido de la otra pero a el no le gusta la mujer del otro y viceversa. Esto va generando pequeñas frustraciones con el paso de los años en la práctica swinger. Ese quedarse con las ganas de alguien va generando una ansiedad pero también un proceso mental. Hasta que finalmente, por mutuo consentimiento y como un fruto que se cae de maduro, ambos deciden darse la libertad de estar solos con otros, como otra variante más de la vida swinger.
-Eso lo puedo entender en parejas como ellos, que tienen 20 o 25 años juntos y como variante para salvar el matrimonio se tiran a la pileta. Pero ¿nosotros?
Recién estamos empezando. ¿Ya te aburriste de mí?
-No tiene nada que ver con vos. Ni con el aburrimiento. De hecho desde que te conozco no lo he hecho con nadie más. Pero no puedo comprometerme a que siempre sea asi.
-¡Si tiene que ver!. Un día vas a conocer a un tipo que te va a hacer olvidar de todo el mundo swinger. Te vas a enamorar de tal modo que vas a renunciar a toda esa libertad sexual que ahora tanto defendes. Cuando te conocí, tenía la esperanza de un día ser yo ese tipo. Por eso me involucré con vos. Pero desde la propuesta de estar con Dalma me doy cuenta que ya no. Vos entraste en este juego porque dejaste de amar pero el día que ames de nuevo lo vas a dejar.
Ella niega con la cabeza y me dice:
-Me dijiste que la clave del amor esta en aceptar al otro como es, sin intentar cambiarlo. Que intentar cambios en el otro era un defecto femenino, y ahora resulta que vos estas queriendo hacer justamente eso.
Se hace un silencio que disimulo tomando un poco de vino.
-Yo me refería a los defectos personales. Que no se podía cambiar eso. Pero
no veo que ser swinger sea un defecto. Es un estilo de vida. Lo que todavía no se es si puedo adaptarme a ese estilo.
-Yo tampoco quiero imponerte nada, Carlos. No quiero que ninguno de los dos salga lastimado con esta relación. Fijate vos que querés hacer. Quizás sos demasiado romántico para mi.
-Quizas... le digo.
Y se impone un silencio donde los dos nos quedamos ensimismados pero buscando la mirada del otro
-Tus gestos de amor son los que me confunden...los que me hicieron pensar que la relación rumbeaba para otro lado.
-¿Gestos?...¿cuales gestos? pregunta arqueando las cejas
-Gestos como levantarte de la cama todos los días a las siete de la mañana para asomarte a los cinco grados bajo cero de la puerta, solo por un beso mío. O ese par de noches que no dormiste por cuidarme porque yo volaba de fiebre. O sorprenderme con regalos caros cuando se que te cuesta llegar a fin de mes. Todo eso me hacía ilusionar con lo que te decía antes, con el hecho de que un día abandonarías este vicio por mí.
-No es algo que se pueda abandonar, sabelo. Y no es un vicio, es otra forma de amar, sin posesiones, sin contratos de exclusividad, el gozar con el goce de la persona que queres aunque no sea con vos. ¡Yo te quiero! y te lo demuestro como vos bien lo dijiste recien, pero el amor no tiene que ver con poseerme.
-No nos vamos a poner de acuerdo. Son dos formas de querer distintas
Se hace un silencio incómodo en el que nos miramos y ninguno de los dos se atreve a decir algo por empeorar el momento. Hasta que ella me pregunta:
-¿Y entonces como sigue? y se le llenan los ojos de lágrimas.
-Sigue como comenzamos, como amigos con derechos y ese es el límite.
Va a ser difícil respetarlo, porque cada vez que te veo es como dice esa canción
"mi vida es brillante, hoy he visto un ángel, mi corazón es puro, se que soy para ella"
Se viene hasta mi lugar y se me sienta en las piernas, rodeandome con sus caderas.
Me llena de besos y después me dice
-¿vos puro?. Se ríe, me besa y me dice - si sos un atorrante, por eso te elegì.
- dije el corazón...no el resto del cuerpo..
Nuestras bocas están muy cerca cuando me dice
- Sobre lo de ser amiguitos y nada mas.nunca te pedí mas que eso. Si te confundí, disculpame. Y se le cae una lágrima que rápidamente pretende disimular pasándose la mano.
"Que lástima" pienso, "porque yo te lo habría dado todo".
Pero no se lo digo.
Esa làgrima me indica que hay algo en su pasado que todavìa desconozco.
Me doy cuenta que ya no tiene sentido hablar mas del asunto, que aún en el caso en que ella me jurará amor eterno y una conversión a la fidelidad, por su estilo de vida, no podría tenerle confianza. La única forma de amarla es que yo me convierta en lo que ella es y no al revés.
Habrá que seguir poniendo espineles en internet, esperando que el amor pique.
O esperar a que el destino me lo regale en una esquina cualquiera.
Mientras tanto, Laura me endulza la espera.
Ella es como una bella portera en la puerta de Sodoma que me tiende la mano invitándome a pasar. ¿Como resistirse? o en todo caso, ¿para que?...
Por ahora entro.
EN MI CUARTO OSCURO
Hace 4 semanas
