Jueves 29 de octubre.
-Tenemos que hablar. Me dice N por el celular.
Los jueves no es uno de nuestros días pactados para vernos.
-Me parece bien porque yo tengo algo que decirte. Le contesto.
Esa noche la paso a buscar. Ya en el interior del auto me pone la mano izquierda en mi muslo derecho mientras conduzco. Un gesto que también hacía S, y también Laura, tal vez alguna otra también. Pero ninguna mano se siente sobre mi pierna como la de ella.
En el semáforo nos detenemos y aprovecho para contemplarla.
Se la ve de muy buen ánimo. Eso sumado a su mano que sigue en mi muslo, es un buen augurio de lo que quiere decirme.
Comienzo a distenderme. Lo que yo tengo para decirle no es nada bueno. Comienzo a repasar mentalmente mi discurso y me doy cuenta que voy a tener que suprimir varios párrafos.
-¿Decime, en tu depto no se me quedaron unos zuecos mios?
-No. Los hubiera encontrado el sábado cuando hice la limpieza.
-Entonces se me quedaron en el baúl del auto del pelotudo.
Esta semana G ha sido degradado a la categoría mas baja.
Su nombre ha sido reemplazado por adjetivos como “basura”, “boludo”, ahora “pelotudo”. ¿Que pasó esta semana entre G y N?. ¿
Alguna charla definitiva por msn, o por celular?
¿Con 3 sesiones de terapia G fue a parar a la tumba de los olvidados?
Cuando estoy preparando la cena, le ofrezco vino.
N no acepta. Desde esa noche que tuvimos sexo, N no ha vuelto a probar el vino.
Finalmente le preparo un Fernet Cola.
-Bueno, hablemos. Le digo
-Vos primero. Me dice
-Las damas primero. Retruco.
-No seas cagón.
-Bueno. Lo que yo tengo que decirte no quiero que suene a reclamo. Ni mucho menos como una presión. Tampoco es un ultimátum. Sino simplemente una expresión de cómo me siento. Una vez en este mes que pasó me dijiste que deseabas saber como me iba sintiendo estando a tu lado. Así que lo que voy a decirte, tiene que ver con ser franco, con que vos sepas lo que pasa por mi cabeza y mi corazón.
Ella me mira con gesto de preocupación.
-Lo que quiero decirte es que este mes junto a vos aprendí que el amor no correspondido es peor que la soledad. Y también te dije una vez que estando solo aprendí que estar en pareja es para estar mejor o igual que solo, no peor. Y que estar en pareja tiene que ser un deseo, no una necesidad.
Lo que veo en los ojos de N me desarma, reconozco esa mirada.
Nos miramos fijamente y veo el miedo en sus ojos.
-Carlos te juro que lo que voy a decirte no tiene nada que ver con esto que vos me decís.
O mejor dicho, tiene mucho que ver pero no surge ahora como respuesta a esto que vos me decís. Es algo que lo ví el lunes, en mi tercera sesión de terapia. Es como que me cayó la ficha. G ya es historia. Ya ni me acuerdo de él. No me interesa ni tomar un café con él. Eso, sumado a que hice un repaso de todo lo que vos hiciste este mes por mí.
Cuando le contaba a la psico todo lo que viví con vos este mes, lo que hiciste por mí, lo que dejaste de hacer. Pasaste una prueba muy dura. Y muchas veces me dijiste que nuestra ruptura fue como una implosión, que lo nuestro no estaba muerto. Que yo tenía que buscar bajo los escombros y que te iba a encontrar, vivo, y respirando. Que los escombros son los rencores. Que esos rencores son por mi baja auto estima. Bueno, sabes, en esta tercera sesión voy viendo que eso que vos me decías es cierto. Este lunes ya no hablé de G con la psico. Toda la hora fue para vos. Y me di cuenta que me surgen sentimientos nuevos con vos. Que vos vales oro. Que tenés todo lo que una mujer busca en un hombre. Que te puedo amar otra vez. Que solo necesito tiempo. Se que la tensión sexual te está poniendo al límite. Pero…vos te acordás cuando eramos novios, ¿cuanto tiempo te hice esperar?
-Tres meses.
-Bueno, esta vez no va a ser tanto, y ya nos gastamos un mes. Pero sabes que pasa, no quiero coger con vos, quiero hacerte el amor en lugar de cogerte. Quiero sentir que me haces vibrar otra vez. Por eso te pido un esfuerzo mas, solo un poquito, ir despacio, vos dejáme que esta energía que siento hacia voz se transforme otra vez en amor.
No puedo decir nada. Siento que me voy a derrumbar.
-En ese contexto, puedo seguir esperando. Además, deja de ser amor no correspondido para ser….amor en la sala de espera.
Me aprieta las manos con las suyas.
-¡Gracias por tanta paciencia!
La miro y le digo
-¡Gracias a vos, por tanta esperanza!
Y brindamos.
EN MI CUARTO OSCURO
Hace 4 semanas
